Laboratorio de Simulación Geopolítica: Ruptura del Sistema SWIFT
Las aproximaciones tradicionales a las relaciones internacionales y la geoeconomía suelen interpretar una hipotética o progresiva ruptura del sistema SWIFT (Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication) como una crisis técnica, un colapso de la globalización financiera o, en el mejor de los casos, como el límite máximo de la coerción económica occidental. Sin embargo, estas lecturas lineales cometen el error de observar el fenómeno desde la superficie de los hechos, ignorando la arquitectura profunda del poder contemporáneo. Al observar este escenario a través del framework del Juego Geopolítico, emerge una realidad invisible para el análisis convencional: la fragmentación o colapso de SWIFT no es un accidente del sistema ni un simple castigo, sino la producción geopolítica emergente de la armamentización de la interdependencia.
Este artículo demuestra que la ruptura de SWIFT representa
una migración forzada del juego dominante: de un juego económico centrado en la
eficiencia transaccional, hacia un juego tecnológico y de seguridad centrado en
la soberanía digital y la supervivencia sistémica. Comprender esta transición
no es un ejercicio de especulación financiera, sino la clave para descifrar
cómo los actores están reescribiendo las reglas heredadas del sistema
financiero global en los Tiempos Postnormales.
Abstract
Traditional international relations theories interpret the
potential rupture of the SWIFT system as a technical crisis or the ultimate
limit of Western economic coercion. However, applying the Geopolitical Game
framework reveals a deeper systemic dynamic: the fragmentation of SWIFT is the
emergent geopolitical production of weaponized interdependence. Driven by the
asymmetric coupling of fields, the conflict has triggered a migration of the
dominant game—from an economic game focused on transactional efficiency to a
technological and security game centered on digital sovereignty. Furthermore,
the use of financial messaging as a tool of distributed enforcement has generated
a severe "problem exchange," prompting disruptor and adapter actors
to execute regulatory plays that establish alternative architectures. This
article argues that in postnormal times, financial supremacy no longer depends
on controlling a single centralized network, but on possessing the Capacity to
Define Rules (Cr) within a newly fragmented, multi-polar digital field.
Palabras clave
Juego Geopolítico, Sistema SWIFT,
Migración del Juego Dominante, Armamentización de la Interdependencia,
Capacidad de Definición de Reglas (Cr), Tiempos Postnormales.
Keywords: Geopolitical Game, SWIFT
System, Dominant Game Migration, Weaponized Interdependence, Capacity to Define
Rules (Cr), Postnormal Times.
La Ilusión de la Neutralidad: SWIFT como Regla en Disputa
La primera idea medular que revela el Juego Geopolítico es
que SWIFT dejó de ser una herramienta técnica de gobernanza para convertirse en
una regla heredada activamente disputada y, eventualmente, weaponizada.
Durante décadas, el sistema operó bajo la lógica del juego
económico, donde la regla implícita era la eficiencia, la interoperabilidad y
la neutralidad técnica. Los actores configuradores (principalmente Estados
Unidos y la Unión Europea) poseían una altísima Capacidad de Definición de
Reglas (Cr) en este ámbito, no por la fuerza militar, sino por la inercia
sistémica y la dependencia estructural de la red.
Sin embargo, el principio de acoplamiento asimétrico dicta
que una jugada en un campo genera efectos en otros. Cuando los configuradores
comenzaron a utilizar el acceso a SWIFT como un mecanismo de enforcement
distribuido (sanciones financieras, exclusión de bancos centrales),
transformaron una infraestructura de cooperación en un arma del juego de
seguridad.
Esta jugada reguladora, diseñada para degradar la Capacidad
de Influencia (Ci) de los adversarios, ignoró una propiedad fundamental de los
sistemas complejos: la retroalimentación. Al violar la "normalidad
manufacturada" de la neutralidad financiera, los configuradores enviaron
una señal de incertidumbre dura a todo el sistema.
La apreciación situacional de los actores adaptadores y
disruptores cambió radicalmente: ya no se trataba de optimizar costos
transaccionales, sino de garantizar la supervivencia ante una amenaza
existencial. Así, la ruptura de SWIFT no comienza con un colapso técnico, sino
con un cambio en el cálculo interactivo de los actores, que dejan de ver la red
como un bien público global y la identifican como un punto único de fallo
(chokepoint) controlado por un hegemon.
La Migración del Juego Dominante: De la Eficiencia a la Soberanía
Tecnológica
La segunda idea medular es que la fragmentación de SWIFT es
el síntoma visible de una migración del juego dominante, donde la lógica de la
seguridad y la tecnología ha subsumido a la lógica económica.
En el Juego Geopolítico, el juego dominante es aquel que
estructura las prioridades, los ritmos y los criterios de evaluación de las
acciones en un momento dado. Históricamente, el juego económico dominaba las
finanzas globales.
Sin embargo, la coerción financiera ha provocado un
desplazamiento tectónico. Actores como China (a través de CIPS) y Rusia (a
través de SPFS), junto con bloques emergentes como los BRICS+, han dejado de
jugar únicamente dentro de las reglas de SWIFT para ejecutar jugadas
reguladoras de largo plazo: la construcción de arquitecturas financieras
paralelas.
Estos actores no buscan necesariamente "destruir"
SWIFT en un acto de vandalismo digital; buscan alterar la correlación de
fuerzas en el campo digital y cognitivo. Al ofrecer alternativas, están
ejerciendo su propia Capacidad de Definición de Reglas (Cr) en nichos específicos.
La migración del juego se evidencia en que el éxito ya no se mide por el
volumen de transacciones procesadas (lógica económica), sino por la resiliencia
de la red ante bloqueos externos y la capacidad de mantener flujos de comercio
críticos sin intermediación occidental (lógica de seguridad y tecnológica). El
sistema migra de una topología centralizada a una topología fragmentada y
multipolar, donde la interoperabilidad se negocia, no se asume.
El Cálculo Interactivo y el Ascenso del "Hacker Geopolítico"
La dinámica de esta ruptura no puede explicarse sin analizar
el cálculo interactivo de los actores no tradicionales. Frente a la asimetría
de poder de los configuradores occidentales, surgen actores que operan como Hackers
Geopolíticos o disruptores normativos.
Estos actores (que pueden incluir consorcios de
criptoactivos, redes de finanzas descentralizadas -DeFi- o alianzas de bancos
centrales del Sur Global) carecen de la Ci militar o territorial para
confrontar directamente, pero poseen una Cr significativa en el campo digital.
Su estrategia no es la confrontación simétrica, sino la explotación de las
asimetrías del sistema. Utilizan protocolos de código abierto, monedas
digitales de bancos centrales (CBDC) y acuerdos bilaterales de compensación
para crear "hechos consumados" tecnológicos que evaden la
arquitectura de sanciones.
El cálculo interactivo de estos disruptores se basa en la
paradoja del costo: obligan a los configuradores a gastar recursos
desproporcionadamente altos en intentar regular o bloquear una realidad que ya
ha mutado. Mientras los configuradores intentan mantener el control mediante la
expansión de las sanciones secundarias (una jugada que a menudo genera
autoinmunidad al alienar a actores adaptadores como India o países del Golfo),
los disruptores saturan la torre de observación del sistema con nuevas rutas de
liquidez, haciendo que el enforcement distribuido sea cada vez más poroso y
costoso de mantener.
El Intercambio de Problemas: El Costo Autoinmune de la Coerción
Finalmente, el framework del Juego Geopolítico nos permite
identificar la consecuencia sistémica más profunda de esta dinámica: el
intercambio de problemas y la autoinmunidad estratégica del configurador.
Toda jugada geopolítica exitosa genera externalidades. La
decisión de weaponizar SWIFT para aislar a un adversario específico resolvió un
problema táctico de seguridad a corto plazo, pero generó un problema
estratégico de orden superior a largo plazo: la aceleración de la
desdolarización y la pérdida del monopolio sobre la gramática financiera
global.
Los actores adaptadores (países de ingresos medios que no
quieren elegir bandos) han recalibrado su razón tecnopolítica. Ante la
compresión temporal y la lógica precautoria impuesta por la amenaza de
sanciones, estos actores diversifican sus reservas y establecen mecanismos de
pago locales. La jugada del configurador, por tanto, erosiona la propia base de
poder que la hacía posible.
El sistema financiero global no colapsa en el vacío; se
reconfigura en un estado de menor eficiencia pero mayor resiliencia para
aquellos que logran acoplarse a las nuevas reglas emergentes. La ruptura de
SWIFT, en este sentido, es la materialización de la paradoja de la preempción:
al intentar asegurar el dominio absoluto, el actor hegemónico acelera la
fragmentación del sistema que lo sustentaba.
Conclusiones
Observar la potencial ruptura o fragmentación del sistema
SWIFT a través del Juego Geopolítico permite trascender las narrativas de
crisis financiera y comprender las reconfiguraciones estructurales del poder.
Las dos ideas medulares que se desprenden de este análisis son:
1. La fragmentación financiera es una producción geopolítica
emergente, no un fallo técnico. Es el resultado directo y predecible de la
migración del juego dominante desde la eficiencia económica hacia la seguridad
tecnológica, impulsada por la weaponización de las reglas heredadas por parte
de los actores configuradores.
2. El verdadero poder en el sistema post-SWIFT no residirá en
quien controle la red más grande, sino en quien posea la Capacidad de
Definición de Reglas (Cr) para establecer los estándares de interoperabilidad
en un ecosistema digital fragmentado. La victoria estratégica no es el
aislamiento del rival, sino la capacidad de hacer que el propio sistema
alternativo sea viable, aceptable y resistente al enforcement distribuido.