Del territorio al ecosistema multiespacial
Nuevos campos del Juego Geopolítico La imaginación geopolítica clásica se ancló en el mapa. El territorio era el escenario, las fronteras las líneas de contención y el control físico la métrica última del poder. Esa lógica no ha desaparecido, pero ha sido absorbida por una arquitectura más densa y relacional. Como sostiene Arráez (2026) en El Juego Geopolítico , el poder contemporáneo ya no se despliega sobre un único campo; opera en un ecosistema multi-espacial donde cuatro campos acoplados constituyen el espacio real de la interacción estratégica: el territorial, el satelital, el digital y el cognitivo. Comprender cómo se entrelazan ya no es un ejercicio académico, sino un requisito operativo para navegar un sistema donde las reglas se disputan, las capacidades se reconfiguran y el equilibrio es, por definición, transitorio. Los cuatro campos y su acoplamiento sistémico El campo territorial permanece como sustrato material: comprende la superficie terrestre y marítima, la ...