La X Cumbre de la CELAC y el Nuevo Paradigma de Soberanía Tecnológica en América Latina
La X Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), celebrada en Bogotá, marcó un punto de inflexión en la aproximación regional a la inteligencia artificial (IA) y las nuevas tecnologías. A diferencia de reuniones anteriores, donde el debate se centraba en aspectos éticos y legislativos, esta cumbre adoptó un enfoque geoeconómico y estratégico, reconociendo que la IA y los datos son recursos críticos comparables a commodities como el petróleo.
El Juego Tecnológico en la Geopolítica Regional
América Latina, aunque representa el 6,6% del PIB global, solo atrae el 1,12% de la inversión mundial en IA, lo que subraya su vulnerabilidad frente a la extracción de datos por parte de actores externos. La cumbre avanzó en cuatro ejes clave:
- la creación de un "escudo de datos" para proteger y monetizar la información regional;
- la interconexión de supercomputadoras en México, Colombia y Chile, junto con la construcción de un cable de fibra óptica submarino hacia África, para reducir la dependencia tecnológica de EE.UU.;
- el uso del Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) como herramienta para mapear capacidades y estructurar una estrategia colectiva; y
- la promoción de una soberanía algorítmica, que incluya el desarrollo de modelos de IA adaptados a las realidades culturales, lingüísticas y sociales de la región, combatiendo sesgos algorítmicos ajenos.
Implicaciones
- La contradicción entre la ambición de autonomía tecnológica y la realidad de dependencia estructural refleja la complejidad de un sistema donde los actores regionales intentan redefinir las reglas de juego en un campo dominado por potencias externas. La emergencia de una estrategia colectiva (ej. ILIA, cable submarino) es un intento de adaptación frente a la extracción de datos como nueva forma de colonialismo, pero su éxito dependerá de la capacidad de la región para movilizar recursos y superar divisiones internas.
- La co-evolución entre soberanía tecnológica y dependencia externa generará un campo de fuerzas dinámico (Latour, 2005), donde la región intentará reconfigurar las reglas del juego, pero sin resolver su asimetría de poder. La teoría de juegos permite modelar estas interacciones estratégicas, donde la CELAC actúa como un actor colectivo emergente, aunque con capacidades limitadas para alterar el equilibrio global.
- A largo plazo, el caos resultante no será un colapso, sino la emergencia de un nuevo equilibrio dinámico, donde la región habrá logrado avances en soberanía tecnológica sin resolver completamente su dependencia estructural. La contradicción entre autonomía e interdependencia refleja la complejidad de un sistema donde los actores regionales intentan redefinir las reglas de juego en un campo dominado por potencias externas.
