Relaciones Venezuela-Trinidad y Tobago en el Sector Energético Post-3Enero2026

Análisis Geoestratégico

El cambio político en Venezuela tras el 3 de enero de 2026, marcado por la captura o secuestro  de Nicolás Maduro y la transición hacia un gobierno interino, ha reconfigurado radicalmente las relaciones energéticas con Trinidad y Tobago. 

Durante el gobierno de Maduro, la cooperación bilateral en hidrocarburos se suspendió en octubre de 2025 como represalia por la presencia de buques de guerra estadounidenses en Trinidad y Tobago, lo que fue interpretado por Caracas como una alineación de Puerto España con la política de presión de Washington contra el gobierno chavista. 

Sin embargo, tras el 3 de enero, la nueva administración venezolana ha mostrado disposición a retomar los proyectos conjuntos, especialmente en el ámbito gasífero, donde Trinidad y Tobago depende críticamente del suministro venezolano para mantener su posición como principal exportador de gas natural licuado (GNL) de América Latina.



Motivación declarada: Trinidad y Tobago busca asegurar su suministro energético y revitalizar proyectos como el desarrollo del campo Dragón, un yacimiento transfronterizo clave para ambos países. La reforma a la Ley Orgánica de Hidrocarburos en Venezuela, aprobada el 29 de enero de 2026, facilita la participación de empresas privadas y extranjeras, lo que abre la puerta a la reanudación de acuerdos suspendidos.

Motivación no declarada: Para Trinidad y Tobago, la cooperación con Venezuela es estratégica no solo por el gas, sino por la necesidad de contrarrestar su declive en reservas propias y mantener su relevancia en el mercado global de GNL. Para Venezuela, la alianza con Puerto España es una vía para diversificar sus socios comerciales y reducir su dependencia de actores extra-hemisféricos como China y Rusia, especialmente en un contexto de transición política y presión de EE.UU. para alinearse con estándares internacionales.

Señal clave: La reforma legal venezolana y el levantamiento de sanciones estadounidenses a ciertos proyectos energéticos (como las licencias generales 46, 47 y 48 de OFAC) han creado un nuevo sistema de incentivos para la inversión privada y la cooperación regional, redefiniendo las reglas del juego en el Caribe energético.

PROYECCIÓN DE ESCENARIOS 

Utilizando el marco de Los Tres Mañanas (Sardar, 2015), se proyectan los siguientes escenarios para la relación Venezuela-Trinidad y Tobago:

1. Primer Mañana: Presente Extendido (0-2 años)

  • Escenario base: Se reanudan las negociaciones para el desarrollo del campo Dragón y otros yacimientos compartidos, con participación de empresas como Shell y BP, que ya han solicitado licencias a EE.UU. para operar en la zona. La producción de gas en Venezuela podría aumentar gradualmente, beneficiando a Trinidad y Tobago, pero persisten desafíos logísticos y políticos, como la dualidad de poder en PDVSA y la necesidad de garantizar precios competitivos.
  • Señales a monitorear: (1) Aprobación de licencias por parte de OFAC para proyectos conjuntos; (2) nivel de inversión extranjera directa (IED) en el sector gasífero venezolano; (3) respuesta de la oposición venezolana y de actores chavistas residuales a la apertura al capital privado.

2. Segundo Mañana: Futuros Familiares (2-5 años)

  • Escenario A: Integración energética regional acelerada
    • Se consolida un anillo gasífero del Oriente venezolano, con infraestructura compartida y flujos estables de gas hacia Trinidad y Tobago. Esto permite a Puerto España mantener su capacidad de exportación de GNL y derivados (amoníaco, metanol), mientras Venezuela diversifica sus ingresos y reduce su dependencia del petróleo. La participación de empresas europeas y estadounidenses en los proyectos refuerza la estabilidad jurídica y operativa.
    • Riesgo: La dependencia de Trinidad y Tobago de la estabilidad política venezolana y de la voluntad de EE.UU. para mantener las exenciones a las sanciones.
  • Escenario B: Fragmentación y competencia
    • La inestabilidad política en Venezuela y la resistencia de actores chavistas a la privatización del sector energético generan retrasos en la implementación de proyectos. Trinidad y Tobago, ante la incertidumbre, acelera la exploración de yacimientos propios y busca alternativas en Guyana y Surinam, reduciendo su dependencia de Venezuela. China y Rusia, aunque pragmáticas, limitan su inversión en la región, priorizando el cobro de deudas pendientes.

3. Tercer Mañana: Futuros Impensados (5+ años)

  • Escenario disruptivo: Trinidad y Tobago como hub energético regional
    • La integración de Venezuela, Trinidad y Tobago, Guyana y Surinam en un corredor energético caribeño permite optimizar la producción, el procesamiento y la exportación de gas, atrayendo inversión masiva y posicionando a la región como un actor clave en la transición energética global. La cooperación se extiende a proyectos de hidrógeno verde y minerales críticos, diversificando la economía regional.
  • Elefante negro: Un colapso en la demanda global de GNL, acelerado por avances tecnológicos (ej. energías renovables a gran escala), deja a ambos países con activos varados y una crisis fiscal aguda, exacerbando tensiones sociales y políticas.
  • Cisne negro: Una escalada de tensiones entre EE.UU. y actores extra-hemisféricos (China/Rusia) por el control de recursos energéticos en el Caribe, usando a Trinidad y Tobago y Venezuela como proxies, desestabiliza la región y paraliza los proyectos conjuntos.

Sin embargo, la primera ministra de Trinidad y Tobago criticó el 25/02/2026 a la Comunidad del Caribe (Caricom) por apoyar al gobierno de Nicolás Maduro pese a que "amenazó" a dos Estados miembros, dijo en una reunión del bloque regional. 

Esta declaración en medio de una negociación potencial o real muestra un grado de excesivo convencimiento y principios o la carencia de sensatez y sentido de oportunidad en una situación que ya venía descompuesta con el Chavismo. Esta es una situación que puede generar escenarios muy diferentes en las posibilidades económicas, a menos confíe mucho en el poder de la petrolera intermediaria.

Signos vitales (signposts) para monitorear:

  • Corto plazo: Evolución de las licencias OFAC para proyectos conjuntos; nivel de IED en el sector gasífero venezolano; posición de Shell y BP en la renegociación de contratos.
  • Mediano plazo: Avance en la construcción de infraestructura compartida (ej. gasoductos submarinos); alineamiento de Trinidad y Tobago con bloques comerciales (ej. CARICOM, Alianza del Pacífico).
  • Largo plazo: Adopción de tecnologías de transición energética en la región; diversificación de la canasta exportadora de ambos países.

IMPACTO EN LOS NEGOCIOS

Cadena de Suministro

  • Vulnerabilidad: Empresas con exposición a la cadena de valor gasífera en el Oriente venezolano (ej. proveedores de equipos, servicios de perforación) enfrentan riesgo de discontinuidad operativa durante la transición, especialmente si persisten tensiones políticas o retrasos en la aprobación de licencias. La dependencia de PDVSA para la comercialización del gas se reduce, pero los cuellos de botella en infraestructura (ej. capacidad de licuefacción en Trinidad y Tobago) podrían limitar el crecimiento de la producción.
  • Oportunidad: Empresas de servicios energéticos (ej. Schlumberger, Halliburton, Saipem) podrían beneficiarse de contratos para modernizar pozos e instalar tecnología de recuperación mejorada en yacimientos compartidos.

Acceso a Mercados

  • Barreras: Aunque se levantan sanciones, las empresas deben navegar un marco legal en transición, con posibles cambios retroactivos en Venezuela y requisitos de cumplimiento normativo en Trinidad y Tobago (ej. estándares ambientales, transparencia contractual). El riesgo de que el mercado se vuelva hostil persiste si la inestabilidad política venezolana escalara.
  • Nuevos nodos: La comercialización directa de gas venezolano hacia Trinidad y Tobago, y desde allí a mercados globales, permite a traders y empresas energéticas operar con mayor flexibilidad, pero con exposición a riesgos de contraparte y volatilidad en los precios del GNL.

Estructura de Capital/Costos

  • Presión fiscal: La cláusula de equilibrio económico-financiero en la nueva ley venezolana mitiga el riesgo de cambios tributarios abruptos, pero la volatilidad del bolívar y la inflación persistente aumentan el costo de capital para proyectos conjuntos. Empresas con deuda en dólares enfrentan menor riesgo cambiario, pero mayor exposición a la percepción de riesgo país en Venezuela.
  • Incentivos: La reducción de la alícuota del Impuesto sobre la Renta para proyectos estratégicos en Venezuela, condicionada a la demostración de viabilidad económica, podría atraer mayor inversión, pero la incertidumbre sobre la estabilidad de estas medidas fiscales sigue siendo un factor de riesgo.

Activos y Operaciones

  • Riesgo de expropiación residual: Aunque la reforma legal garantiza la propiedad privada, la inestabilidad política en Venezuela y la posible reversión de políticas en un futuro gobierno podrían afectar activos físicos (ej. plataformas de perforación, gasoductos). Las empresas deben asegurar cláusulas de protección en los contratos y mecanismos de arbitraje internacional.
  • Cumplimiento normativo: Las empresas deben adaptarse a nuevos estándares ambientales y de transparencia en ambos países, con posibles auditorías internacionales (ej. OCDE, iniciativas de la UE contra el lavado de dinero).

Redes de Comercialización

  • Reconfiguración de rutas: La apertura a la comercialización privada y la integración con Trinidad y Tobago permiten diversificar los destinos de exportación de gas venezolano (ej. Europa, Asia), reduciendo la dependencia de mercados tradicionales. Sin embargo, la competencia con otros exportadores (ej. Guyana, Brasil, EE.UU.) podría presionar los márgenes y requerir estrategias de diferenciación (ej. contratos de largo plazo, precios indexados).

RECOMENDACIONES ACCIONABLES

Corto Plazo (0-6 meses)

  • Aseguramiento de contratos: Negociar cláusulas de estabilidad jurídica, arbitraje internacional (ej. CIADI, ICC) y protección contra cambios regulatorios en nuevos acuerdos con el gobierno interino venezolano y autoridades de Trinidad y Tobago.
  • Diligencia debida ampliada: Evaluar la exposición de socios locales a sanciones residuales, la solvencia de PDVSA para honrar compromisos heredados, y la capacidad operativa de la infraestructura existente (ej. gasoductos, plantas de licuefacción).
  • Monitoreo de signposts: Establecer un tablero de control con indicadores como: (1) volumen de IED trimestral en proyectos conjuntos; (2) evolución de las licencias OFAC para operaciones en el campo Dragón; (3) posición de Shell y BP en la renegociación de contratos; (4) respuesta de la oposición venezolana a la apertura al capital privado.

Medio Plazo (6-18 meses)

  • Diversificación de riesgos: Explorar joint ventures con actores regionales (ej. Ecopetrol, Petrobras, empresas trinitarias) para compartir riesgos operativos y políticos. Considerar la participación en consorcios que incluyan a empresas europeas o asiáticas con experiencia en proyectos transfronterizos.
  • Adaptación de la cadena de suministro: Evaluar opciones de near-shoring para insumos críticos (ej. químicos para procesamiento de gas, equipos de perforación) desde Centroamérica o el Caribe, reduciendo la dependencia de cadenas globales vulnerables a disrupciones geopolíticas.
  • Estrategia de mercado: Priorizar contratos de largo plazo con compradores asiáticos y europeos (ej. India, Corea del Sur, Alemania) para el GNL producido en Trinidad y Tobago, reduciendo la exposición a la volatilidad de los precios spot y asegurando flujos de caja estables.

Largo Plazo (>18 meses)

  • Reposicionamiento estratégico: Incorporar a Venezuela y Trinidad y Tobago en una hoja de ruta de transición energética regional, explorando oportunidades en minerales críticos, hidrógeno verde y energías renovables (ej. proyectos eólicos y solares en la costa caribeña). Esto permitiría diversificar la economía y anticiparse a la caída de la demanda global de hidrocarburos.
  • Gobernanza corporativa: Crear un comité de riesgos geopolíticos regional que reporte trimestralmente al C-suite, con enfoque en: (1) evolución del marco legal en ambos países; (2) dinámica de actores no estatales (ej. grupos armados en zonas petroleras, comunidades locales); (3) tendencias globales de demanda energética y transición tecnológica.
  • Alianzas estratégicas: Participar en iniciativas multilaterales (ej. Alianza para la Seguridad Energética del Hemisferio, CARICOM Energía) para influir en la agenda regulatoria regional y asegurar el apoyo de organismos internacionales (ej. BID, CAF) para proyectos de infraestructura compartida.

Conclusión Ejecutiva

La transición política en Venezuela y la reforma a su marco legal energético han reabierto una ventana de oportunidad para la cooperación con Trinidad y Tobago, especialmente en el sector gasífero. Para las empresas, esto implica oportunidades en un mercado históricamente cerrado y estratégico, pero también riesgos asociados a la inestabilidad política, la transición normativa y la competencia regional. La clave para el C-suite será anticipar la propagación de incentivos, convertir la incertidumbre en ventaja competitiva mediante una estrategia de adaptación ágil, diversificación inteligente y gobernanza robusta.

Próximos pasos sugeridos:

  1. Realizar un mapeo de exposición por unidad de negocio y región, identificando vulnerabilidades y oportunidades en la cadena de valor gasífera.
  2. Iniciar diálogos con stakeholders locales y globales (gobiernos, cámaras de comercio, think tanks) para alinear expectativas y asegurar el apoyo a proyectos conjuntos.
  3. Incorporar este análisis en la revisión trimestral de riesgos corporativos, con especial atención a los signposts identificados y a la evolución de las licencias OFAC.

Referencias:

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